Observando un reloj de arena
Existen dos montañas. Las dos montañas se contraponen como fluidos que se intercomunican separando el tiempo de la vida. Una es lo pasado , la inmensidad del recuerdo , las plasmaciones de los sentimientos en el espacio del espíritu, nuestra gloria y nuestra pena. Otra es la montaña del futuro que se diluye a cada segundo que pasa, como el agua erosiona la piedra , poco a poco , sin dilación , sin vuelta atrás. La montaña se empequeñece mientras nosotros sufrimos su paso sin más pensamiento que el de la inmortalidad inconsciente. Enfermo el hombre en su soberbia y su extraña animalidad en la Naturaleza, egocéntrica, piensa que la montaña permanecerá siempre, hasta que sólo es un puñado de arena y desaparece entre sus dedos. Y entonces en ese instante ¿qué nos queda? . Entonces sólo nos queda observar por última vez la montaña del recuerdo , su grandeza.... o su insignificancia.

