AÑO 2009 ¿PUNTO DE INFLEXIÓN?
Unos días después de los habituales fastos de fin y comienzo de año, habiéndonos pertrechado de los mejores auspicios que por tradición y superstición podemos darnos, es bueno paremos a reflexionar que nos puede deparar el año que ha comenzado tanto en lo individual como en colectivo. Días antes de acabar el ajetreado 2008 en cuanto noticias , sucesos y situaciones inesperadas uno se da cuenta de que va a entrar en el nuevo año con una terrible e ingente dosis de desconfianza general. De hecho es sintomático que desde los medios de comunicación y sobre todo desde los organismos que hacen las pronósticos económicos se han decantado por preparar a los agentes, es decir a los ciudadanos, para lo peor. Desde que tengo memoria consciente para estos temas ,mas o menos 20 años, nunca nos habíamos encontrado en un final de año de tanta incertidumbre a nivel económico y político a escalas transnacionales tan grandes como ahora. Si a esto añadimos que personas con mayor bagaje vital que yo remontan esta situación a los míticos años 30 del siglo pasado la cosa parece que va en serio. Habrá quien me lea y se plantee si merece la pena seguir adelante con quien se pregunta esto cuando uno ya está en paro o con el agua al cuello por las deudas o su piso por vender y sin un duro para pagar. Y no le quito la razón. Pero indudablemente no es esta clase de crisis , normalmente cíclica, lo que planteo cuando hablo de ello si no un cambio en la percepción humana del futuro en los países desarrollados . Una nueva perspectiva sociológica comparada a un cambio de Era como lo pudo ser el paso de la Edad Antigua a la Media o de la Moderna a la Revolucionaria burguesa. Esa nueva mirada queda propiciada por una serie de acontecimientos que anulan la seguridad con que se jugaba en el teatro del mundo adentrándonos en la incertidumbre de los estepas asiáticas en la era de los bárbaros del S.V o de las selvas amazónicas en el XVI o de los suburbios industriales de principios del XIX...
En fin el Caos que la civilización logra dejar en islas a través de diques, diques que, poco a poco, se van minando hasta dejar inundar todo o casi todo de nuevo. Me refiero en este caso al baluarte que apuntala todo el sistema moderno económico y sobre el que gira todo el desarrollo como lo conocemos: la confianza en sus medios, la confianza en sus fines, la confianza en el dinero.
La primera razón y última de que un sistema de herramientas económicas y políticas , un sistema de valores deje de utilizarse es la falta de confianza. Volver a ganar esa confianza es un duro camino de siglos de sacrificios de muchos hombres y mujeres que tienen como recuerdo, como sueño épocas pasadas de civilización. La salida de la Edad Antigua a la Moderna , al Renacimiento, tuvo el precio de varios siglos de supervivencia intelectual con avances técnicos aislados y el recogimiento de las gentes en la Fe con la reconstrucción lenta de sus valores y sus lealtades renovadas por una ignorancia que solo el hambre y la desdicha logró templar y tornar en el acero espiritual que da la fortaleza de alma y que dio lugar al surgimiento de la cultura occidental.
El mecanismo de evolución y biológico que sigue el desarrollo, madurez y decadencia de las culturas ya fue ampliamente y en detalle explicado por eruditos o visionarios como Spengler en su Decadencia de Occidente o Monsem en su Historia de Roma. Pero el hecho crucial ya no es sólo entenderlo si no encontrarlo en nuestro día a día y colaborar en las contramedidas que lo amortiguan. Siempre puede tomarse la senda fatalista desde la perspectiva personal que nos lleve a buscar nuestro camino fuera de la obra civilizadora. Sin embargo se apodera de mi un miedo primigenio cuando pienso en las diferencias que hacen sin paralelo este período de decadencia con aquel que conocemos tan bien como ningún otro: el del Imperio Romano.
Fijémonos en el poder que ha dado al hombre contemporáneo el ser capaz de mover la palanca nuclear una energía que nos nos engañemos es la que puso en movimiento el Universo. Hace algunos meses leí una novela que me impacto profundamente: La Carretera ,de Cormack MacCarthy. En ella se hace un retrato magistral, inquietante, directo y melancólico sobre la naturaleza del hombre , los paraísos perdidos y el fin de nuestra cultura por un apocalipsis nuclear nunca explicado. Ese tremebundo escenario, sin contar con la visión existencial tras el velo de su autor, para mi sin duda uno de los mejores del último siglo, me sigue torturando cuando por las noches apago la luz y pienso en el futuro. Esta época de multipolaridad en la geopolítica con el fin de la Guerra Fría de total bipolaridad y la ya previsible neumonía del poder norteamericano ,después de un breve aunque intenso período unipolar, se presenta fuertemente proclive a grandes conflictos en la lucha por un mundo con cada vez recursos más escasos, potencias tecnológicas en recesión demográfica y con desnaturalización por la emigración masiva y países en desarrollo con grandes problemas de poder y abastecimiento en el status quo actual. Todo ello a partir de ahora con la gran espoleta de una situación económica global desastrosa.
La supervivencia requiere iniciativas audaces y nuevos héroes en lo público fuera de las castas políticas tradicionales. Esperemos este año nos depare ambos. Al punto de inflexión se ha llegado por lo que parece en la madurez de nuestra forma de vida, de nuetra cultura. Sólo nos queda ver hasta donde nos lleva la caída y movilizarnos en lo que podamos ,la clase media , corazón de la civilización, nucleo de los valores de occidente en regresión, para lograr sobrevivir como cultura, colectividad e incluso en último término individualmente.



migueltesorillo dijo
Feliz 2009. Eso espero, pues es año de recesión y que el hombre supere el reto del cambio climatico.
11 Enero 2009 | 12:31 PM