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DIA Y NOCHE DE UN OCCIDENTAL DECADENTE

GUIA PARA OCCIDENTALES DECADENTES QUE BUSCAN LAS CAUSAS DE SU AFECCION Y REHABILITACIÓN DE SU VIGOR.

Categoría: FILOSOFIA

30 Noviembre 2009

MANUAL PARA CIVILIZAR PERSONAS-POST SCRIPTUM

 

"Lo mismo es vida y muerte, velar y dormir, juventud y vejez; aquellas cosas se cambian en éstas y éstas en aquellas"

Heráclito

 

Nada me queda ya por decir de momento. No ha sido difícil para mí aunar estos pensamientos. Daban vueltas en mi cabeza durante mucho tiempo. He sido perezoso hasta ahora y creo que es bueno empezar a dar ejemplo de proyecto con estas pocas líneas que he podido concentrar para argumentar algo en lo que creo, hoy por hoy, muy profundamente. El gran corolario a este manual puede ser constrúyete tu mismo, parafraseando el lema de bricolaje más conocido, porque realmente sino, no lo hará nadie. Y para eso existen los manuales. Estos son sólo un comienzo (y muy rudo por cierto). No doy de momento para mucho más. Sólo soy uno más en esta época de mediocres. Pero creo aportar un minúsculo grano de arena que otra voluntad poderosa (y creo fervientemente que las hay o las habrá , sino no escribiría esto) haga la playa en la que un día en el futuro, podrán recostarse cómodamente nuestros descendientes espirituales e incluso ¿porqué no? biológicos. El estilo supongo es entendible. Eso espero, porque ahora no necesitamos grandes y enrevesados pensamientos sino más bien ideas sencillas y voluntades de acero. No sé si alguien más que mis allegados leerán esto. Espero que sólo sirva para mi escarnio y no para el de otros muchos en el futuro como predicador en el desierto.

¡Basta ya de egocentrismo!. Si algo sobra en este mundo es "yoes".

Sólo ser.

Importa la coherencia, amigos y enemigos, sobre todo la coherencia.

Línea recta. Ese es el camino aunque haya tres dimensiones.

Es peor darle vueltas.

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26 Octubre 2009

MANUAL PARA CIVILIZAR PERSONAS-V

FASE IV

ENTENDER LA CONTINGENCIA DEL HOMBRE Y DE SU OBRA EN EL MUNDO (LLEGAR AL NIHILISMO Y LO MÁS DIFÍCIL DE TODO, SALIR DE ÉL)

Esta fase no es universal como pudieran ser las otras tres. Por suerte para muchos (quiero creer que todavía son muchos), todos aquellos que disfruten de una Fe religiosa fresca y vital no verán necesario ni siquiera coherente nada de lo aquí escrito. Verán como "interesante" los anteriores apartados por suponer una mejora ética de la persona o al menos la expresión de actuación válido para la vida. Sin embargo existen personas (entre las que desgraciadamente yo me encuentro y hablo sinceramente) las cuales nos vemos inmersas en un nihilismo que algunas veces supone una pérdida de la esperanza en todo lo que te rodea. El nihilismo es una "enfermedad moral" que ataca al hombre moderno con fuerza y le convierte en un títere de las pasiones. Una de las grandes causas de la hora del nihilismo es el fracaso de las utopías del siglo XX (el comunismo y el fascismo). Pero su origen se remonta al desbancamiento del cristianismo en Europa por ideas filosóficas que desvinculan la realidad razonadamente de cualquier interpretación divina e incluso ven poco coherente con el devenir vital la idea de un Dios benefactor y a la vez implacable con los débiles y la justicia. El nihilismo puede traer una luz tan fuerte que te deje ciego. Para la mayoría de los mortales trae una desazón interior que les convierte en "cuerpos sin alma", haciéndoles olvidar, en una medida de defensa mental ante el Absurdo, su destino contingente. Lleva, en suma, a una pérdida de valores derivada del olvido moral y la "no necesidad" de ética en un mundo absurdo y de leyes variables. Pero esta desazón no produce una decadencia rápida e inmediata de las culturas y sociedades , ya sea porque el olvido general de la condición mortal hasta el choque directo con la misma permite continuar con las rutinas aprendidas, como por el arraigo a la costumbre y los hábitos sociales, que atenúan temporalmente los efectos de esa descomposición social a que lleva el nihilismo.

Realmente lo complicado en esta situación es volver a ver un fin, una salida, convertir la "ceguera" en un mero "deslumbramiento" del espíritu. La recuperación de una visión teleológica del mundo ante este "deslumbramiento" ha sido la preocupación filosófica de muchos. Ya Nietszche intentó dar con su Superhombre una orquilla de comportamiento para la futura Humanidad nihilista que en su época sólo se intuía.  Fracasadas las interpretaciones de sus ideas en su implantación internacional (fascismo) y económica (comunismo)  incompatibles con la realidad humana global no se ha encontrado una solución en la cultura occidental a este problema. Mi humilde aportación  se resume en tres principios a los cuales supongo podrán irse añadiendo más obtenidos con la reflexión y la observación:

 

Principio I    El ciclo vital de las civilizaciones

Principio II   La importancia del mito en la vida de las civilizaciones

Principio III  Deseo de la supervivencia espiritual

 

En este principios pongo mi base , de lo que se puede inicialmente denominar triángulo de la voluntad. De la arquitectura de sus lados expongo mi parecer a continuación, aunque este manual se puede dar por terminado.

 

PRINCIPIO I : El ciclo vital de las civilizaciones

Las civilizaciones desarrollan la estructura y las características a nivel general de las moléculas que lo componen. Al igual que cualquier organismo vivo o compuesto inerme a nivel atómico, las cosas, entes, organismos tanto "inconscientes" (de nivel natural sin intermediación de la razón o voluntad alguna) como "conscientes" (entiéndase desarrollados por seres humanos con fines determinados)  se estructuran crecen y se desarrollan con características-raíces paralelas a las de sus componentes. Un ejemplo lo tenemos a nivel atómico con los cristales  o con las células cuando hablamos de la vida. Lo mismo pasa con los  sociales tanto conscientes (véase partido político o asociación) como inconsciente (civilización , pueblo , cultura...). La característica raíz de cualquier ser vivo más importante es precisamente esa, que es vivo, y por consiguiente, a de  morir. Este hecho connatural a todos los seres se transporta y transmite a sus creaciones. La única razón de su no desaparición en una generación es la segunda característica - raíz de la vida en su naturaleza , la regeneración. Pero esta regeneración no es el "don" de la inmortalidad. Va suponiendo, al igual que en su origen celular, una alteración en la "copia", que la hace diferente en cierto modo y que finalmente por la limitación de la materia, al repetirse de manera indefinida se corrompe. En los organismos vivos especializados celularmente y complejos estas barreras temporales hacia la muerte y la pérdida de la regeneración  se amplían pero a costa de pérdida de similitud en la "copia" (esto lo permite la sexualidad aunque con mecanismos a cambio más complicados en tiempo y velocidad de procreación  y con mayores diferencias en la "copia" que es combinación de dos ejemplares distintos).

En el caso de las sociedades existe un antídoto igualmente temporal que atenúa esta "corrupción" o desnaturalización del objeto u obra inicial , un fenómeno que los antropólogos denominan "endoculturación". Una célula de la sociedad, es decir, un ser humano se abastece en ideas y costumbres de su medio retroalimentándolo. Los hijos de los padres, los padres de los abuelos... Sin embargo este fenómeno, en los estadios en que la cultura, sociedad, pueblo, civilización o nación han perdido crédito por el tiempo y el alejamiento de sus fines originales, no es relevante. Actualmente pasamos por ese estadio vital lo que nos hila con el nihilismo de nuestro tiempo lo que acrecientan los fuertes cambios tecnológicos. En consecuencia las civilizaciones al igual que los hombres , razas y familias que las componen tienen un fin un día u otro, y ese fin llega con la corrupción de sus fines originales (conscientes o inconscientes) que los inspiran. Hasta el fin casi total (nada termina totalmente pero si que queda sumido en otro ente, situación o fenómeno  de fines o características que nada tienen que ver con su naturaleza inicial) los conceptos de esa civilización sobreviven en sus "copias" más o menos fieles en función de la endoculturación. Por supuesto no he tenido en cuenta aquí factores externos que pueden debilitar aún más la civilización como las influencias de otras vitalmente más fuertes (ya sea violenta o pacíficamente), como podría ser el caso de la emigración ( a gran escala por supuesto) o las influencias culturales nacionales (por la preponderancia tecnológica y militar de pueblos sobre otros) segundo y primer caso respectivamente.

PRINCIPIO II: La importancia del Mito en la vida de las civilizaciones 

En este  punto hay que recordar que el mito es lo que inspira los sueños de los hombres y estos sólo corresponden al que es suficientemente grande para forjarlos. Los mitos son el "alma de las civilizaciones". Una civilización sin mitos es como un hombre sin esperanza: se dirige al suicidio.  Los mitos no son sólo las grandes gestas de nuestros antepasados o de la Historia. Hay mitos de la calle, del barrio, de la oficina. Toda conducta noble origina una cierta mitología. Quien no tiene  conocimiento de un hombre irreprochable o un héroe de guerra en sus familias recordado durante generaciones. Las obras de los hombres son recordadas y con el tiempo y una cierta magnificación , sin duda moralmente muy positiva, crean un aura protectora y generadora de conductas reiteradas en referencia a la escala de valores proclamada por el mito creado. Es importante aquí tener en cuenta que siempre será positiva su función pero respecto al valor propugnado por lo mitificado (no es lo mismo un héroe como Aquiles como ejemplo de valores que un protomártir cristiano). Pero esto es hablar por hablar. Lo importante del mito no es su explicación sino su sentir. Un mito se siente no se razona. Desgraciadamente el combustible sobre el que el mito se propaga ya apenas existe desde un punto de vista tradicional. El mito como ya dije al principio ya no interesa. Supone esencialmente un rígido código de conducta, una honorabilidad y una coherencia que resulta incómoda en las sociedades de permisividad actual y en una época de negación del conflicto y de los valores. Al igual que las religiones (que sin duda son o se inspiran en grandes mitos, si se me permite decirlo) resulta un comportamiento casi extinto el de emular antiguos héroes, personas o hechos ilustres o heroicos. De ahí que esa "llama" que son los mitos, los cuales mantienen viva la tradición, cultura y fines éticos de los pueblos además de la propia existencia física de las naciones, esté casi apagada. Ya no se les rinde culto. Antes se cultiva la malidicencia pública en forma de los programas del corazón, los anti-héroes de la pantalla pequeña o los cantantes y futbolistas de laboratorio, ídolos sin capacidad de inducir conductas morales en un sentido general o ciudadanas en un sentido particular.

PRINCIPIO III: Deseo de supervivencia espiritual

El convencimiento de los dos principios primeros debe dar la pauta de un tercero. Si todo es contingente, mi civilización y más en particular mi nación, la considero una maravillosa excepción al concepto de barbarie e injusticia de la Naturaleza que debería ser protegido y que permite una abundancia de medios de los cuales soy consciente, y en el futuro tenderá a desaparecer y desaparecerá, mi obligación para evitar a mis descendientes la lacra de la "barbarie" progresiva, es hacerla perdurar en su sentido más puro y hacer conscientes a mis descendientes y a mi mismo de los privilegios de que disponemos y de que estos no duran para siempre. Para mantener unos privilegios es necesaria la lucha. Y esa lucha queda encarnada actualmente no por la violencia física exclusivamente (puede necesitarse no seamos hipócritas) sino principalmente por el cultivo de una voluntad de obra permanente. Esta queda representada por el deseo de orden , por la disciplina de la razón , por el amor las cosas bien hechas, en suma por la coherencia moral y de obra. Sólo esta voluntad generará mito. La magnificencia de las culturas se mide por la durabilidad de sus obras (miren las Pirámides, 5.000 años nos contemplan). Si deseamos realmente esta supervivencia espiritual generaremos en la medida de nosotros mismos mitos ,más pequeños o más grandes, pero todos en pos de un fin : que la Nada no nos trague como si nunca hubiéramos existido.

 

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11 Octubre 2009

MANUAL PARA CIVILIZAR PERSONAS IV

FASE III

SER VIRTUOSO (O DEL PROCESO DE LA VOLUNTAD)

El siguiente paso a efectuar después de conseguir una concepción sensata de la virtud es la consecución de la misma. Aquí entramos en un terreno espinoso pues no es lo mismo saber que debe ser, que ser. En este paso juega un variable que ha perdido crédito intelectual en los últimos tiempos después de épocas de idolatría de la misma: la Voluntad. El descrédito en la época inmediatamente posterior a la II Guerra Mundial ha creado después de medio siglo una conciencia de irresponsabilidad de acción. Ya no se acusa a la gente por los daños o perjuicios que causa sino que se analiza sus antecedentes políticos, familiares, psicológicos, los cuales permiten atenuar el peso de sus acciones, a veces, hasta la obtención de una verdadera irresponsabilidad. Este caso lo observamos constantemente en los medios de comunicación y las películas de trama criminal. Es el conductismo psicológico la teoría que ha marcado la interpretación moral de la Sociedad. Todos somos conducidos a nuestras acciones últimas de forma que el libre albedrío queda suspendido. Pero... ¿qué son entonces los logros de los deportistas de élite? ¿y del que ha base de esfuerzo ha conseguido sacar su carrera universitaria mientras trabajaba? ¿o aquella que sacó a su hijo adelante después de un embarazo adolescente? Estos son casos ejemplarizantes de la vida cotidiana pero tienen su contra-ejemplo en otros como ¿te acuerdas de aquel que se "enganchó" a la heroína y atracó la propia casa de sus padres por conseguir la dosis diaria? ¿o ese que se convirtió en ladrón de coches? ¿o aquel otro que su papa le pagaba todo y apenas fue capaz de sacarse el instituto? ¿o aquella casquivana del 3º que abortó y sigue en las mismas?...

Lo más triste no es eso, sino como por encima de esta teoría social se ha desarrollado una pseudo-mitología contra el esfuerzo, la voluntad y el sacrificio personal tanto individual como colectivo (ejemplo lo tenemos en la depauperación de héroes nacionales, hechos incontestables como la Conquista y Colonización de América, la proliferación en la novela y la vida pública de "héroes" de la vida fácil en la prensa del corazón, el fútbol, la música, etc....). En consecuencia para llegar al objetivo hay que vencer las ataduras "de seda" de la sociedad contemporánea que justifican nuestras conductas no éticas, cómodas y egoístas.

Si hay algo, creo, difícil en este mundo, es el cultivo de la voluntad. Todos estamos sometidos a la presión de los apetitos del espíritu y de la carne. La progresión en esta fase  dura toda la vida.  ¿Y como se suma en la aritmética de la voluntad?. En mi opinión, una pequeña guía puede ser ésta:

-         Empezar por una rutina de ejercicio físico, aunque sea moderado. Esto permite forjar una capacidad de sacrificio y de superación además de una doctrina, en sus niveles más altos, de control del dolor.

-         Hacer un ejercicio de causa y efecto sobre las repercusiones de nuestros actos individuales en los demás, casi mejor, desarrollar mentalmente una generalización de nuestros actos individuales en el resto de los ciudadanos y especulando sobre la repercusión de este comportamiento global en la sociedad, comunidad o entorno referido y valorarlo en una escala de nobleza y bajeza personal (por ejemplo impago de impuestos, "pisar con malas artes" un puesto de trabajo o tirar papeles a la calle).

-         Analizar tus emociones y apetitos conteniéndolos de vez en cuando o haciendo lo contrario como ejercicio de estoicismo dentro de una disciplina fija, como puede ser dos o tres veces al día (por ejemplo, si deseas comer imperiosamente negarlo o si no pensabas dar nada al indigente de turno ser generoso con él)

Estas rutinas pueden suponer un fuerte esfuerzo pero al final te dará un mayor libre albedrío y te liberará de las ataduras de formas menores del sufrimiento, egoísmo y el placer, que por cierto, son las más comunes en las sociedades occidentales.

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4 Octubre 2009

MANUAL PARA CIVILIZAR PERSONAS III

FASE II

APRENDER A SER VIRTUOSO (AUNQUE ESTO PAREZCA UNA UTOPÍA O UNA ANTICUALLA FILOSÓFICA)

Una vez hemos dado la impresión social y superficial de "civilizado" debemos llevar esa sensación a nuestro espíritu, interiorizarla para conseguir no sólo ser ejemplo por nuestra cortesía sino por nuestros hechos e ideales. Para ello debemos meditar sobre nuestra naturaleza humana, describirnos como bellos entes que..... NO. Eso es una somera estupidez o gilipollez como diríamos coloquialmente. La verdadera conversión está en los hechos. Si uno es capaz de llevar su idea a hechos concretos esa idea se convierte en fe, prédica, se hace real a través nuestro. No hace falta ser un Jesucristo Superstar. Simplemente entender el concepto fundamental de lo que es virtud y aplicarlo. Para aprender a ser virtuoso hay que saber lo que es virtud. Para Platón las virtudes esenciales nacían del amor al conocimiento y se podían resumir en fortaleza, prudencia y templanza. Fortaleza para mantener el tipo en los momentos difíciles en que las pasiones o las debilidades humanas intentar socavar nuestra voluntad. Prudencia para conseguir el conocimiento de lo justo. Templanza para lograr su ejecución equilibrada.

Para Aristóteles, en línea en cierto modo con Platón, el concepto de justicia supone la clave del virtuoso. Lo justo es lo que no se tuerce ni a un lado ni a otro. Da lo que corresponde. Responde por tanto al concepto de equilibrio. De ahí la máxima "en el punto medio está la virtud". Estas son dos visiones de la virtud pero nos dan pauta de cómo podemos entender el concepto. En mi propia opinión la virtud humana reside en todas aquellos hechos, conocimientos e ideas que engrandecen la dignidad o el honor ya sea desde un punto de vista personal o humano. Desde un punto de vista personalista esto puede suponer virtud para algunos y vicio o monstruosidad para otros. Desde la perspectiva de la dignidad, entendiendo la dignidad por lo que cada uno con sus actos se valora a sí mismo entramos en el concepto de justicia al igual que los clásicos griegos.

La dignidad humana reside, entendida por mí de un modo general en aquellas cualidades que diferencian al hombre de los animales en cuanto a aspectos tanto físicos (muy pocas veces citados) como psíquicos (incluyendo aquí mentales y espirituales).

Algunos de los físicos son por ejemplo el bipedismo, la ausencia de bello facial ya sea de manera natural como intencionada (esto proviniente de la tradición griega occidental, vamos de la civilización pura y dura tal y como la figuramos) y la capacidad de mirar a lo alto de manera ininterrumpida entre supongo muchas otras que se nos ocurran en la observación corporal. Como mentales, fundamentalmente, la memoria permanente, por la que llegamos a la conciencia de nosotros mismos, al ego,  y por tanto al recuerdo de nuestros actos y los hechos que nos acaecen y, por otro lado, la capacidad de razonar o mejor dicho lo que en filosofía llamaríamos Logos, tomando conciencia de esos hechos y su responsabilidad y minorando los apetitos animales y egoístas anejos a nuestra condición. El ejercicio de estas aptitudes potencia nuestra condición de humano, de alguna manera nos hace más tales, siendo por tanto más dignos de ella. La diferencia general entre personas nobles e ilustres y las que no lo son no es su renta o su posición social sobrevenida, sino el cultivo de estas "virtudes", que se materializan finalmente en la justicia o la capacidad de vislumbrar y actuar por encima de los intereses propios en pos de un equilibrio y el sacrificio a la comunidad o la capacidad de abstraerse a través de la Razón obteniendo un bienestar global mayor a partir de una pérdida individual.

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17 Septiembre 2009

MANUAL PARA CIVILIZAR PERSONAS II

FASE I-SER EDUCADO CON TUS SEMEJANTES (MIENTRAS NO TE DEMUESTREN LO CONTRARIO)

La educación o más bien su ausencia, es una de las características básicas del entorno social de nuestro de tiempo.  No me refiero aquí a la instrucción pública y la formación académica colegial, la cual se ha generalizado en grados muy altos (aunque sin duda de peor calidad), sino a lo que llamamos modales o más bien civismo. Ya es difícil ver en los lugares públicos la cesión de asientos a personas que lo requieren o marcadas cesiones de paso, incluso el famoso dejar salir antes de entrar en los servicios públicos se pone en entredicho. Muchas de estas convenciones más que ser normas cívicas suponen una gestión de los pasos y de los recursos de forma ética y a la vez eficiente. Además crean un entorno humano de confianza.  Sin embargo dichas normas están cada vez más en desuso. Ya muchos jóvenes desconocen estos usos. No se enseñan en las escuelas y tampoco en los hogares. De hecho muchos de ellos han terminado siendo considerados "machistas", antiguos. El no cultivo de dichas formas a producido una sensación  de distanciamiento e incluso de incomodidad pública. Estas deficiencias en la educación se han acentuado en muchos casos con la llegada de inmigrantes, muchos de los cuales con escasa integración familiar y formación mínima carecen de esta tradición cívica.  El uso de estas formas de comportamiento permite:

a)     Distinguir al "burro" del hombre y operar a partir de ese momento en consecuencia

b)     Mantener una relación cordial con los semejantes aunque no los conozcas.

c)      Crear un clima público  y un entorno humano agradable y no proclive a la agresión y el insulto y sí a la comunicación.

d)     Elevar el concepto de la persona que respeta estas normas en el entorno social .Aumentar la dignidad de las que lo respetan y rebajar la de aquellos que no las respetan.

Estas normas crean barreras para el que las transgrede y no dependen de razas, religión ni otras excusas que se utilizan para justificar el "asnismo" " salvajismo" y demás. Suponen un incordio al que incumple y al final tenderá a "pasar por el aro" sino quiere verse aislado y odiado.

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15 Septiembre 2009

MANUAL PARA CIVILIZAR PERSONAS I: PRÓLOGO

Han pasado ya casi 5 años desde que escribí un pequeño manual que creo que va haciendo más falta que nunca publicar en vista de las noticias y los acontecimientos que voy observando día a día.

Hoy se ha aprobado por la Comunidad de Madrid una norma por la cual el profesor se convertirá en Autoridad dentro de su ámbito profesional:la escuela.

Estas legislaciones , no por ello menos necesarias, son el ejemplo fatal de la escasa representatividad de una educación responsable , severa y disciplinada en nuestras sociedades permisivas.  Cuando estudiaba historia en el colegio  y leía sobre el Código de Hammurabi me impresionó sobremanera los casos que se mencionaban como delito, al igual que los castigos que se imponían (como en muchos otros cósdiogs antiguos como el romano). Esto hacía pensar en lo severo de la sociedad que los promulgaba. Sin embargo ya en la adolescencia  leyendo a un filósofo que no recuerdo decía : los códigos de leyes de las sociedades reflejan no sus virtudes si no sus carencias. Sólo se penaliza aquellas conductas que se repiten de manera ordinaria y deben reprimirse en virtud de un enfoque de orden y desarrollo social o intereses de las clases dirigentes.

Esta es la situación actual de total descredito, falta de autoridad, y en suma debilidad de la disciplina educativa derivada de una falta de valores que inculcar. No vamos a ahondar en las causas (que en sociedades autoritarias ya sean comunistas , fascistas o de regimenes militares no suceden) si no en como solucionar ese problema a nivel personal ( y por tanto creo que con una validez limitada).  . Os dejo el PRÓLOGO. Espero que os guste.

PRÓLOGO

"Se dice que una aguda y graciosa esclava tracia se burló de Tales, porque , mientras observaba las estrellas y miraba hacia arriba se cayó en un pozo; ávido por observar las cosas del cielo, le pasaban desapercibidas las que estaban detrás de él y delante de sus pies"

Platón

No busco ser pretencioso en los fines de este manual. Simplemente mostraré en el mejor estilo de nuestros tiempos y en el tiempo existente (que siempre es poco en los días que nos ha tocado vivir), hechos y menesteres en los que un hombre español de este siglo debe emplearse de la mejor forma para alcanzar la depauperada e ínclita civilización o mejor dicho, la ciudadanía básica para habitar y dirigir los destinos de su Sociedad lo mejor posible.

Las características de este manual serán las de cualquier literatura diaria y práctica de nuestros días ya sea la prensa o unas instrucciones cualesquiera...). Sencillas, pero de difícil ejecución, fáciles de leer, pero llenas de lagunas, frías pero subjetivas.

No es este sistema el elegido por su capacidad de comunicar mensaje, expresar con claridad o resultar llamativo y clarividente. NO. Simplemente lo es porque es el único realizable hoy día y sobre el que casi todos hemos aprendido últimamente algo (más bien muchas veces desaprender). 

Ya queda poco para que se consiga el fin de cualquier sistema de poder: hacer de sus súbditos una suma de unidades sin voluntad ni criterio autónomo. Lo más grave no es que se fin se consiga, sino el modo en el que se está llegando a él. Ya el concepto de ciudadanía no existe.

Un ciudadano es una persona que perteneciendo a una comunidad humana, se responsabiliza de la misma, de su destino, incluso con su propia vida, consiguiendo mediante su comportamiento ejemplar unos niveles de convivencia que permiten llevar una vida con bienestar dentro de las capacidades económicas de su Sociedad. Esto, en una Sociedad técnica y TRADICIONALMENTE civilizada, no debería ser difícil. Ya no sería necesario por hábitos generales llegar al grado máximo de implicación que revela esta definición. Pero se vive en la actualidad una vuelta hacia atrás derivada de esta forma de dirigir los destinos y planificar los fines.

La cultura está institucionalizada en entes mercantiles o políticos, ya sea los medios de comunicación, las empresas o dentro del propio Estado. Esto hace monolíticas las estructuras de pensamiento. No hablamos aquí de autoritarismo sino de lo que Aquilino Duque ya llamó el aparato de las sociedades  permisivas, una clase de pensamientos estandarizados, de moda, que se introducen para el lucro del mercado y siempre dentro de una estrategia mercantilista y de práctica comercial. Se convence así a la persona individual de que es diferente y con carácter propio, a través de un estilo de vida estereotipado y con una variedad o gama muy pequeñas en la elección de tipos de bienes y servicios. Esta gama está disminuyendo fruto de los monopolios globales de las multinacionales tanto de los medios de producción como de las tecnologías.  Este pensamiento monolítico en lo esencial, hace que las personas no discutan sobre el fondo de las cuestiones, sino sobre su forma, mientras la identidad personal y de la sociedad, nación o pueblo se desintegran sin remedio. De ahí que los movimientos sociales de los jóvenes no se diferencian en la forma de vida, comportamiento y hábitos morales en lo estructural, sino en aspectos superficiales como los vehículos que conducen, la ropa que llevan o los lugares en los que se divierten. De hecho, pasada la edad de la pubertad y la inmediatamente posterior, las formas de vida son muy similares (lugares de esparcimiento y de suministro como los centros comerciales, el uso generalizado de vehículos y los modelos adquiridos, las formas de disponer los hogares ...) con la renta como forma de diferenciación. Esto lleva sin lugar a dudas a una "barbarización", acentuada con la mezcla cultural fruto de la inmigración incontrolada y no "nacionalizada", que produce respuestas violentas en algunos casos por la pérdida de identidad sufrida. El proceso de barbarización se caracteriza por el déficit o la carencia de un concepto global de Sociedad o Civilización en la mayoría de la población y que se evidencia por la falta de civismo en el comportamiento público, una laxitud de toda la moral  por la voluntad que requiere su cumplimiento (especialmente de las "gens" o familias más antiguas en esa sociedad) y un desconocimiento absoluto de las "reglas necesarias" que hacen posible el desenvolvimiento económico y el contacto cordial, seguro y ordenado entre las personas que la componen.

No es posible a través de este escrito que a continuación desgranaré evitar este proceso (¡ya quisiera!). Simplemente intentaré poner en evidencia estos hechos perfectamente perceptibles por todos y dar unas pautas de lo que para mí puede ser un comportamiento civilizado.

 

Madrid a 1 de Septiembre de 2003

 

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3 Agosto 2009

EL CANSANCIO DE LA RAZON Y LA CAIDA DE OCCIDENTE

Occidente se odia en parte por la misma razón que España con Bartolomé de las Casas dio germen a la Leyenda Negra: porque la Razón busca siempre las causas , las posibilidades, todas las alternativas y de esa manera destruye su materia prima , sus recursos, sus bases y se dinamita por dentro. Los grandes poderes de la Razón son un arma de doble filo. La Razón te vuelve desconfiado de todo, relativista, nihilista.... Sólo se consigue que la Razón dé el placer de la Vida cuando se une a la Fe a principios éticos y filosóficos incontestables. El período de eclosión religioso medieval  junto con el choque de las civilizaciones cristiana e islámica permitió una osmósis cultural en algunos casos  violenta, en otros provechosa y de mutuo acuerdo, que hizo a Occidente sobrevivir en la mejora tecnológica y de conocimiento científico inspirándose en lo filosófico en los clásicos griegos y romanos. El Renacimiento también vino acompañado de una eclosión religiosa sin precedentes en la era protestante. Esa ola cayó y  se sustituyó en la Edad Moderna por el amor a la Nación, posteriormente por la Democracia Liberal y postreramente por los movimientos políticos totalitarios. Ahora esa pólvora se ha acabado y Occidente esta condenado a enterrarse así mismo en la busqueda de la Razón Verdadera que al final sin Fe, sin hipótesis infalibles se convierte en la gran SinRazón. Así fue con Roma.

Gracias a Ignacio de la Torre y su Observatorio por su conocimiento histórico , sus respuestas y sus preguntas que me han permitido reflexionar una vez más.

Tags: razon, fe, occidente

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14 Julio 2009

¿Que se puede perder?

Conozco una historia nunca contada y muchas veces susurrada que decía así:

Inquirió un hombre santo a la muchedumbre

 ¿que se puede perder?

la muchedumbre contestaba:

" todo menos a Dios"

¿y donde esta Dios? -golpeó con el verbo el profeta

Nadie supo contestar, algunos musitaban "en todo" otros callaban "en nada"

Dios esta en los hombres justos-respondió el sabio

Dijo Dios antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra: salvaré las ciudades si hay un solo hombre justo. Pero no lo encontraron.

 

Yo temí ayer recordando esta historia nunca contada: que pudiera perderse un trozo de Dios, un trozo de mi sangre ,un trozo de mi.

Yo temí ayer que el firmamento temblase , que las montañas se derrumbasen que los oceanos lo anegasen todo dentro de mi alma.  Solo el dolor de la posibilidad de perder un hombre justo puede producir eso. Y aunque le quiero por encima de su espiritu, pues es mi sangre y eso lo puede casi todo, es su espiritu, su ecuanimidad, su juicio el que mas el mundo echaría de menos.

Porque hombres justos son pocos. Y perder uno es acercarse más a la perdición del  mundo. Es alejarse de Dios y caer en la desgracia. Pero ahora no temo.

¡Hermano mío no desfallezcas nunca! 

Tu fuerza es la debilidad de los vanidosos y los presuntuosos. Tu ánimo la derrota de la pereza.  Tu brazo una palanca que como la de Arquimedes a la Ciencia sirve. !Y  que hay de tu comportamiento¡ :un ejemplo de las virtudes cívicas,  de la dignidad y  de la austeridad de los hombres que pueden salvar a nuestro mundo civilizado del oprobio.

¡Mantente firme te lo ruego!

Tu perseverancia alimenta nuestra esperanza. La esperanza de aquellos con audacia menor a tu fortaleza.

Porque un mundo sin hombres como tú es un mundo en el que no merece la pena seguir soñando.

Te quiere y te admira

Tu hermano

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